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El saber hacer

El pasado 20 de Febrero se cumplieron 13 años de la muerte de Victor Grippo y rescatamos uno de sus textos por lo revelador de sus palabras a día de hoy y a pensar de estar escrito en el año 76. La sociedad embelesada por los smartphones, tablets y apps ultraresolutivas, por lo que en palabras de Paul Virilio son los simuladores de proximidad, borra de sus cabezas el origen de la técnica, del saber hacer de sus antepasados. Sin embargo, habrá seguro una época que rompa el exceso de velocidad y tecnocostumbrismo y se regresemos a lo básico, a lo esencial y no de forma pasajera.

Cuando el hombre construyó su primera herramienta, creo simultáneamente el primer objeto útil y la primera obra de arte. De ahí en adelante la herramienta estuvo presente en el accionar humano sobre el planeta, planteando  nuevas interrogantes, nuevas alternativas.

Asociados a la practica de los oficios, el hombre pregunta y la herramienta responde – la herramienta pregunta , el hombre responde, en el largo proceso de modificación de la naturaleza.

Modificación de la materia y modificación del espíritu, en una interacción y la mano prolongada. Hay momentos perfectos en el trabajo del hombre donde es imposible definir si es él quien guía la herramienta o ésta la que mueve su mano.

Ahora, en una época en la que hay insensatos que se jactan de no saber hacer nada con las manos, esperamos otra época en la que el hombre absuelto recupere el amor por los oficios, y ejercitando su conciencia, pueda acortar la distancia entre el conocimiento y la acción.

Quizá en algún momento, el esfuerzo sostenido  y concentrado mejore al hombre y la sociedad y nuevamente sea valida la conciencia entre arte y trabajo, en único ritual humano.

Algunos oficios, Victor Grippo, Galeria Artemultiple, Buenos Aires, 1976.

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DE CÓMO DISFRUTAR LA VIDA, SIN COMPLICACIONES

La semana pasada fui a visitar a unos amigos que se dedican al sacudido mundo audiovisual del que yo también me siento parte. Nos pusimos al día de nuestras vidas, puede que llevásemos casi un año sin vernos, así son a veces los tiempos en Madrid y más cuando rebasas los 30.

Me hacía gracia porque me preguntaban por ese proyecto loco que tenía entre manos, se referían a NOPO. Les expliqué que lo estaba llevando hasta sus últimas consecuencias, que mucha gente me preguntaba que era eso que estaba haciendo, esteno… ¿qué?  Les respondía que eran de madera y que la cosa marchaba; que hay una gran afición a nivel mundial sobre esta técnica fotográfica y todo ese monólogo habitual que me tocaba enunciar ante tales interrogatorios.

Al final acabamos discutiendo sobre lo típico de la fotografía analógica versus la fotografía digital. Lo cierto es que es un tema que me acecha todo el rato, pero entiendo que es irremediable cuando te pones a hacer cámaras de este tipo…

Normalmente siempre llegamos a la misma conclusión: si no se trata de que una sea mejor que otra, sino que cada una nos acompañará según el objetivo que persigamos. Otro tema es que los niños de ahora no tengan ni idea de cómo se genera una fotografía, eso es otro cantar, ahí lo padres se tienen que parar a pensar un rato.

Pero lo mejor de todo fue la grandilocuencia de Max que me preguntó si había visto un corto de hacía unos años de Borja Cobeaga precisamente sobre este tema. Lo pusimos y nos partíamos y ya no por la puesta en escena de Areces – sus brazos en jarra, su mirada inquisidora -, que también, sino por la caricatura que hacía de nuestro comportamiento con la fotografía digital (y aún no habían llegado las selfies…)

Pero detrás del vídeo había también algo trágico, cómo afectaba ese exceso de control que nos brindan las nuevas tecnologías y afectaba sobre las relaciones humanas. Algo así como que sí, está bien, tenemos a nuestra disposición unas herramientas punteras, de una eficacia alucinante pero que lo que hacen es posibilitar que nos creemos unas expectativas cada vez más altas y parece que nunca estamos satisfechos.

Y una sociedad que nunca está satisfecha, suena a peligroso, a caprichoso, a maleducada…pero que tampoco me quiero poner moralista. No quiero caer en el tópico ese de “Cualquier tiempo pasado fue mejor” sino más bien una actitud vitalista de disfrute por el proceso y no solo por el resultado; algo que La gran belleza, maravillosa película que os recomiendo, resume muy bien:

“Arriba la vida, abajo la reminiscencia”

 

Os dejo con el vídeo para que saquéis vuestras propias conclusiones

¡Buen fin de semana!

 

 

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VUELTA AL ORIGEN CON GENERACIONES Z

En los tiempos que corren no nos cansamos de ver a nuestros sobrinos, hijos de amigos y para los que son ya papás, a sus propios hijos, presionando la pantalla de la tele buscando una respuesta inmediata que explosione en colores o sonidos.

[blockquote text=”A ningún tío o padre le gustaría que su peque respondiera que las fotos vienen de los iPhones, o que la leche viene del súper…” show_quote_icon=”yes”]

Es complicado ponerse en el lugar de los más pequeños porque nosotros tuvimos vida antes de la brecha digital. El otro día, tomando unas cañas con unos amigos, típicas noches en las que parece que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, intentábamos analizar qué piensa, hoy en día, un niño de diez años sobre la fotografía. Sus primeros referentes han sido toda clase de dispositivos digitales en los que hacer una foto o un vídeo, es cuestión de darle a un botón.

Entonces nos preguntamos ¿Cuántos de los niños que ahora tienen 9 o 10  años saben lo que es un carrete? Desgraciadamente no hemos encontrado datos pero estamos seguros de que el porcentaje sería increíble. ¿Y por qué iban a saberlo si ya no es algo que se use?

En realidad, la experiencia fotográfica de los niños de hoy en día no es mejor ni peor que la que nosotros vivimos; simplemente, puede que se esté perdiendo la referencia al origen y la comprensión de cómo se genera realmente una fotografía. A ningún tío o padre le gustaría que su peque respondiera que las fotos vienen de los iPhones, o que la leche viene del súper…


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Foto realizada por Matias, 9 años.

Por este motivo desde NOPO, que parte desde el origen mismo de la técnica fotográfica con sus estenopeicas, queremos enseñarles a los más pequeños que sus padres sí conocieron lo que era un carrete y entendieron cómo se generaba la fotografía; y que, hoy en día, ellos también pueden ser súper molones y salir a la calle con una cámara de carrete.

En nuestra experiencia enseñando a los niños la fotografía estenopeica todo se convierte en maravilloso, la maravilla ante la formación de una imagen a través de un minúsculo orificio. Los niños comienzan a entender los procesos involucrados con la química, la luz, el tiempo y la astronomía…Y, sobre todo, entienden que hay otros mundos posibles y no todo es cuestión de tarjetas de memoria, baterías y pantallas táctiles.

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Foto realizada por Matias, 9 años.

 

autorretrato en taller

Toño y Matías en el taller de fotografía estenopeica, autoretrato.

Os invitamos a que os paséis este sábado y domingo por Malakids, estaremos encantados de recibiros con toda la familia en nuestro stand del Market en la sede del COAM (C/ Huertas 63, Madrid). Allí podréis ver nuestras cámaras e informaros sobre los talleres de foto para padres e hijos con los que arrancamos en Octubre.

malakids